Tú, sentada sobre el miedo de correr.

26 febrero 11

Sólo estamos jugando. ¿Verdad? Qué miedo me doy a veces, con esa inestabilidad que aguijonea cada poro, cada neurona. Voy andando por la cuerda floja, da vértigo saber que no habrá red que me recoja. Y sigo andando, no con los pies, porque eso implicaría movimiento. No, simplemente pongo un dedo detrás de otro y camino por la cintura, por el vientre,  y así hasta la rodilla. Entonces vuelvo a ser frágil, y escondo la cabeza para que nadie vea el anhelo en mis ojos. Evito el eco de palabras que están en la punta de la lengua, con los labios entreabiertos y ansiosos. Con las manos frías. Pronto habrá un golpe de estado bajo la manta.

Cuando se hallan dos balas
sobre un campo de guerra
algo debe ocurrir
que prediga el amor.
De cabeza hacia el suelo
una nube vendrá,
o estampidas de tiempo
los ojos tendrán.
Fue preciso algo siempre
y no fue porque
tú tenías lazos blancos en la piel,
tú tenías precio puesto desde ayer,
tú valías cuatro cuños de la ley,
tú sentada sobre el miedo de correr…


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