Antropología, ética y política.

17 febrero 10

1.- Άνθρωπος

El hombre, por naturaleza, es un animal racional. Como animal, responde a una serie de instintos naturales. Como ser racional, debe aprender a regir y controlar dichos instintos.

Así, el hombre, instintivamente, es un animal gregario, pues requiere, mediante la función de relación, de la cooperación con el resto de individuos de su entorno para asegurar su supervivencia en un medio hostil.

Sin embargo, y también de manera instintiva, esa búsqueda de la supervivencia hace que entre en juego la “ley del más fuerte”. Según dicha ley, únicamente el que sea capaz, mediante la adaptación y la posesión de mejores técnicas naturales, de superar al resto de individuos de su entorno, sobrevivirá y asegurará su descendencia, objetivo primordial de todo ser vivo.

Este instinto de supervivencia es quizá el rasgo más animal que nos caracteriza, y entra en conflicto con el gregarismo debido al carácter individualista de la ley del más fuerte.

Así pues, siendo el hombre un ser racional, y recordando lo dicho anteriormente, debe ser capaz de regir sobre el instinto de supervivencia haciendo que prime sobre éste la función de relación. Esto implica que el ser humano es potencialmente capaz de organizar racionalmente al conjunto de individuos de un mismo entorno, dando lugar a lo que conocemos bajo el concepto de “sociedad”.

Esta sociedad, al provenir de la aplicación racional del gregarismo humano, se caracterizará por una serie de abstracciones (colaboración mutua, empatía, solidaridad, altruismo, cooperación, etc.) sólo propias del cerebro humano[1]. Se eliminará de esta manera el individualismo instintivo derivado de la ley del más fuerte, dando paso a una sociedad de valores humanos, en la que se desarrolle plenamente la racionalidad humana.

2.- Ἠθικός

Dado que el hombre, como ser racional, ha de ser capaz de primar la relación a la supervivencia, podemos distinguir entre aquellos que son capaces y los que no[2].

Sin embargo, y aunque hagamos esta distinción, no debemos olvidar que todo ser racional es potencialmente capaz, lo que significa que, tras el debido periodo de aprendizaje, todo el mundo será capaz, naturalmente, de primar la relación a la supervivencia.

Aún así, pueden existir casos en los que, voluntariamente, un individuo siga decidido a participar de la irracionalidad de la ley del más fuerte. En ese caso, debe existir una autoridad que determine qué hacer con el individuo que se niegue a primar la relación a la supervivencia.

De esto se deduce la necesidad de la existencia de una vanguardia intelectual, que sea capaz y se dirija a los que aún no lo son, ya porque requieran del aprendizaje o ya porque voluntariamente se nieguen.

En el primer caso, recordemos que, según la premisa que sostiene la primacía de la relación, todo ser capaz tiene que asumir como deber enseñar a los no capaces. Será éste el mayor y mejor ejemplo de cooperación y solidaridad.

En el segundo caso, y según la misma premisa, se observa que el individuo que se niegue voluntariamente a aceptar el necesario gregarismo se niega a cooperar, lo que atenta contra la racionalidad humana.

Sin embargo, y recordando que todos somos potencialmente capaces, hemos de comprender que el ser racional será, finalmente, capaz de organizarse adecuadamente en la organización social correcta.

3.- Πολιτικος

Como seres racionales hemos de ser capaces de escoger una organización social acorde a la función de relación, que responda a la cooperación mutua; en una palabra, a la racionalidad.

De experiencias pasadas, hechos basados en la historia y la conclusión derivada de los mismos, deducimos que debemos aprender de los errores cometidos, y adaptar la nueva forma de organización social a la realidad socio-histórica actual.

Así, observamos que siempre ha existido una vanguardia intelectual, capaz de primar la sociedad organizada y en perfecta cooperación al individualismo derivado de la ley del más fuerte.

Deducimos de ello la necesidad de la educación, el aprendizaje y la concienciación como herramientas básicas para la correcta organización social. Si bien todos somos potencialmente capaces de diferenciar y primar relación sobre supervivencia, eso no significa que todos, necesariamente, alcancemos el objetivo. Es por ello que se hace necesaria la existencia de una concienciación real y racional, guiada y dirigida por la vanguardia, que concluya en la sumisión del animal a la mente.

Así, aseguramos que desde la cooperación todo ser humano comprenda lo necesario de una correcta organización social, lo que implica y garantiza la capacidad de elegir correcta y racionalmente.

A partir de la premisa de que todos somos iguales y potencialmente capaces, hemos de admitir la separación social dada por la primacía de la supervivencia sobre la relación desde la Antigüedad. Esto se explica de la siguiente manera: debido al individualismo irracional potenciado por la ley del más fuerte, ciertos individuos han sometido al resto en desigualdad de condiciones en vez de cooperar con ellos, pues primaba la supervivencia individual sobre el bienestar social. Así, se han originado dos clases básicas interhumanas: oprimidos y opresores.

Dado que el número de oprimidos es irracionalmente mayor que el de opresores, es lógico aceptar que los oprimidos son una fuerza básica para el desarrollo, y que sin esa fuerza los opresores no tienen ningún potencial.

Concienciando a los oprimidos en su situación real seremos capaces de llevar a cabo la construcción de la nueva sociedad. Sin embargo, y dado que toda construcción implica un proceso, será la vanguardia intelectual la que guíe al resto durante su aprendizaje.

Queda clara la situación social a la que se enfrentan los seres humanos. Aún así, el asunto primordial para la conciliación entre oprimidos de todos los rincones del mundo es dónde establecer a la vanguardia, dónde poner los límites, dónde las fronteras.

Si bien existen diferencias entre oprimidos y opresores, es decir, entre clases, también existen diferencias entre culturas. Estas diferencias, al contrario que las anteriores, no son perjudiciales en sí, ya que no son irracionales, sino derivadas de la racionalidad humana en busca de su óptima sociedad. A estas diferencias culturales las llamamos naciones.

Las naciones provienen de la cultura y la historia que impregnan el espacio común compartido por los individuos. Por tanto, éstas no son, en sí, perjudiciales. El peligro de las naciones reside en el interclasismo que deriva de ellas.

A lo largo de la historia, la cultura nacional se ha visto influenciada tanto por los opresores, como por los oprimidos. Por lo tanto, sólo en una nación basada en la cultura popular, de los oprimidos, puede darse la sociedad perfecta.

Así pues, y dado que una masa de individuos puede compartir una misma cultura sin que ésta entre en conflicto con su clase proletaria, será en la nación donde se establezca el gobierno de la vanguardia intelectual, escogida por sus iguales su como máxima representante.

Por último, recordar que una vez que todo ser racional sea capaz de primar la relación a la supervivencia, no será necesario un gobierno, una vanguardia que dirija sobre los que aún no sean capaces. Únicamente será necesario mientras dure el proceso de construcción de la nueva sociedad.


[1] Podría criticarse este planteamiento hablando de los grupos animales en los que se dan ciertas características semejantes a las ya mencionadas; sin embargo, en estos grupos la aparente cooperación se da por el mero instinto de supervivencia, propio de la naturaleza de todo ser vivo.

[2] Entendiendo por “capaz” a aquel que haya comprendido la necesidad de dicha primacía.

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Una respuesta to “Antropología, ética y política.”

  1. Vicente Says:

    Muy gratamente sorprendido, emocionado y agradecido.
    Me alegro de haber aprendido de los grandes maestros a valorar una imagen, una fotografía, al margen de aspectos como el enfoque. Efectivamente, la buena era la desenfocada. El azar hace mejores fotografías que yo, por eso le doy siempre su oportunidad. Es mi gran aliado. Por favor, escríbeme al correo y te responderé con más amplitud. Me ha gustado mucho tu blog. Enhorabuena. Lo voy a enlazar, si no tienes inconveniente.


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