Sexto experimento, recomendado por J.

19 marzo 09

Sexto experimento. Harto de correr me detengo, como al leer, mi vista discurre por delante de mi entendimiento y no logro la concentración. Gráciles sonidos armónicos se vislumbran tras la pared de cemento pero, por suerte, ahora no puedo detenerme a contemplarlos musicalmente, estoy en otra cosa. En otro lado, disputas inconclusas e inconcluyentes buscan involucrarme en algo ajeno a mi persona, no estoy dispuesto a ceder a sus chantajes. Seguramente hará acto de presencia en breves, reclamando algo que en realidad es suyo pero que no quiero cederle: tal como la estancia en este, su cuarto. Tras alquilarle temporalmente el mío como lugar de expansión mental, torno al pie del cañón, a primera línea de frente, a la pantalla del ordenador.

Hoy el medio de escritura ha variado notablemente, las nuevas tecnologías han aparecido de forma inversa a lo que han venido apareciendo últimamente en lo que a mi forma de escribir se refiere. Licito mis sueños y mis anhelos; no cedo a la SGAE mis pensamientos aunque sean de mi propiedad porque no tengo miedo de perderlos: son míos y solo míos. Las personas somos individualmente originales, solo nos aborregamos cuando nos socializamos, pero teniendo en cuenta de que somos sociales por naturaleza y vivimos en sociedad, estamos todos aborregados de una manera u otra. Gracias a Satán, mi “aborregamiento” no es intensivo y mi tratamiento se celebra en libertad, no en una granja como les ocurre a la gran mayoría de los burros. Ni me creo un dios ni un ser superior, me creo yo mismo y lo soy, sino aquí me tienes, pregúntame, desconfiado. Te puedo asegurar que la gran mayoría de la gente no es sí misma. A riesgo de equivocarme como siempre porque, ¿existe lo absoluto? Solo en las matemáticas y no son mi fuerte, así que las desecharemos como objeto metafísico porque metafísico es mi argumento y moral mi trasfondo, así como política mi decadencia.

No trates de aislarte, no seas ignorante, aquí está todo pensado. Un antisocial es social por el propio hecho de ser antisocial, un apolítico es político porque sino no sería apolítico… es la pescadilla que se muerde la cola, no trates de escapar porque tarde o temprano te pillarán y será cuando deberás empezar a temer por tu vida; no tienen piedad y menos contigo, su potencial enemigo. Tu vida no vale nada, se llama codicia.

¿Pero realmente la vida de alguien vale algo? “Consumo, luego existo” es la máxima. Pero para consumir debe haber algo que puedas tragarte, debe haber producción y debe haber un productor. Ese también serás tú y trabajarás sin rechistar para luego consumir, seguramente los mismos productos que has producido: el capitalismo es así de incoherente; antítesis decía Marx. Para asegurarse tu producción y tu consumo deben hacer callar a todo aquel rebelde que se les enfrente, de ahí surgen los cuerpos de policía, cuerpos… porque mente y corazón no tienen. Si en el absolutismo era “Todo para el pueblo pero sin el pueblo” ahora es “Todo por el pueblo para el sistema” sin peros ni nada, son así de fanfarrones.

Si tienes miedo a caminar solo por la noche, levanta la vista, no al cielo, dios no existe, solo a aquella altura y mira esa cámara, ellos sí que existen y ellos se creen dioses, pero tú y yo sabemos que ante la muerte somos todos iguales, una bala dirigida magistralmente hacia la cabeza no se detiene por el hecho de ser rico o pobre, causa el mismo efecto: tu muerte o la mía, ¿quién apretará antes el gatillo? Diez pasos hacia delante y solo entonces podrás darte la vuelta y disparar a bocajarro, ¿diez?¿por qué diez? Yo disparo en el tercero: mis balas son frases, mis párrafos son kilogramos de dinamita, un texto mío es un arma de destrucción misiva y sí, he dicho misiva, no me he equivocado.

¿Me temes? Más te valdría temerte a ti mismo. Yo digo las cosas tal cuales son, no me arrugo, al menos de joven, y no tengo pelos en la lengua porque ya está caliente. Yo te comento lo que me comento a mí mismo a través de mis pensamientos, si difieres interfieres: sobras. No cacarees porque no eres una gallina, eres un cerdo. A la madrugada no me despiertas porque no tienes el valor suficiente como para hacerlo, sí lo hace mi despertador, adherido en comandita a mi móvil, media hora más tarde. Cuando me levanto lo primero que hago es pensar que tengo que pensar que mentalmente pienso que voy a hacer algo pensando, luego existiendo tengo que existir que existencialmente existe algo porque realmente existo ¿te has trabado? Ya somos dos, pero no por ello carece de sentido, reléelo si te apetece y hazlo al revés, pararás en cuenta de que todo es tan relativo que solo sé que no sé nada, en serio. ¿No te crees digno de mi inteligencia? Yo no me creo digno de nadie, simplemente porque estoy indignado con mi sol y con mi edad, luego mi soledad me hace preso de mi existencia, tan vulgar como un simple caracol porque ¿qué es mi existencia? Yo soy lo que me han hecho ser, todos los seres humanos somos productos de la cultura que hemos recibido durante nuestra corta existencia: desde nuestra forma de vestir hasta nuestros más sinceros ideales.

Pero por encima de todo y todos está nuestra moral, la moral es nuestra cima, nuestra filosofía de vida, la que marca todos nuestros experimentos vitales. Chocar con nuestra moral es chocar con un muro hecho de diamante: impenetrable cual puritana endemoniada. Si te odio es porque han hecho que te odie, si te mato es porque han hecho que te mate…curiosa excusa tendrían los asesinos, ¿a caso no disponemos de libre albedrío? Madurar no es volverse anciano, es volverse sabio, quien tenga miedo de madurar mejor que se acompleje cual manzana y se caiga del árbol en el momento oportuno cuando Newton se disponga a emprender el paso que lo conduzca a nueva teoría física: la teoría de la estupidez. Y es que es tu pie, dad lo que os sobre porque eso os salva de nuestra ira. Todos sabemos que no eres consciente de tí mismo, que estás engañado: robot, eres un robot, bot, bot, ¡no les votes: bota!

Un ejército es un sistema operativo informático perenne, actualmente de pago pero con posibilidad de software libre. Los virus se alinean en formaciones sexualmente atrayentes y los alzamientos de bandera derivan en orgías interminables donde la Madre Patria toma el papel protagonista cual prostituta barata que vestida de un color llamativo logra causar furor entre hombres inhibidos y desorientados sexualmente. Las letrinas de la Edad Media son limpias comparadas con su marca “hispanística”: desconozco la existencia de algo llamado España y no por ello me encuentro falto de materialismo. Idealista es tu concepción de la propia idea, e idea es propiamente lo que tú idealizas, ¿entendido? Yo con tus trapos me limpio los mocos y con tus mocos pinto mi existencia: tantos tontos hacen tanto por tanta tontada. Pero este no es el tema porque no hay tema, así que veamos, volvamos al cuerpo del delito sexual, de la violación consentida, del desfase hormonal: la Madre Patria, o mejor dicho: la tuya, tu puta madre patria.

¿Amas a españa? Chico, cómprate antes una muñeca hinchable o un consolador para tus ratos de ausencia mental absoluta, pero no cometas semejante crimen. Estoy seguro de que los colores de la bandera española te excitan, te ponen cachondo, que las formaciones militares te alteran la sangre, lo que provoca tu alzamiento repentino, y también estoy seguro que esa zarpa que levantas equivale a tu miembro viril, porque tu Madre Patria es eso: sexo puro y duro.

Mezclar presuntos idealistas con aclaradas dosis de materialismo puede llegar a confundir pero me aseguro de que no sea así. De otra cosa que estoy seguro es que llevo escribiendo este sexto experimento ya bastante tiempo y este no corre sino vuela. El afortunado que intentó mediar para que nuestras formas a priori tuvieran medida es inútil frente a mi posibilidad imaginativa extrema, ni el espacio se mantiene constante: mi mente pulula por toda la esfera terrestre y por fuera de ella sin que nadie sea capaz de detenerla.

Vuestras cámaras percibirán mi sombra, vuestras porras rozarán mi cuerpo, vuestros interrogatorios pondrán en jaque mi mente, más no “hackearán” mi ideología. Vuestras leyes coartarán mi rabia, vuestras miradas desafiarán mi sustancia, vuestras órdenes susurrarán a mis oídos, vuestros despidos anularán mis pasos, vuestra chulería plasmará mi insistencia: ni me queréis ni os quiero, bienvenidos a la guerra de los mundos. Aquí no hay planetas, aquí hay clases sociales. Aquí no hay naves, hay políticas. Solo el más listo es quien vence al final.

A lo largo de este experimento se ha hecho de noche, agradecido estoy de ello, pongo en duda que dentro unos años se haga de noche alguna vez o que podamos dormir cuando la oscuridad caiga sobre nuestras cabezas. Por la noche es cuando los lobos salen a aullar a las grandes ciudades, cuando los llantos de los hijos hambrientos de dignidad alcanzan su máximo esplendor. Las fábricas se llenan y los puntos de trabajo se alteran. El patrono descansa, pero no bajo tierra, sino en su chalet. Quien siembra vientos, recoge tempestades… la tormenta se acerca y tiene expectativas de ser semejante al gran diluvio bíblico. Ahora Moisés no usará túnica sino uniforme de generalísimo. Hermanos contra hermanos ¿de qué?… sangre por sangre: guerra. Una vez más, la estupidez y la ignorancia se medirán con la precisión política pero a esta precisión le falla la puntería: peligro.

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Una respuesta to “Sexto experimento, recomendado por J.”

  1. SIL Says:

    muy buenoooo!!!!!! excelente redacción e ironia…atrapada porque quiero por las palabras…….AAL FIN ALGUIEN PENSANTE Y BASTANTE ACIDO!!!!!!!!!!!!! A ESO LO LLAMO REALISTAAAAAA


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