El renacer de las mariposas.

22 febrero 09

Olvidemos el renacer, imposible ya a estas alturas, de las mariposas que habitaban mis entrañas. Sea razón quien domine a corazón, mientras pecho y garganta luchan encarnizadamente; hablar antes de respirar acaba siendo sinónimo de ahogo.

Se ahogaron, pues, las mariposas, y con ellas se desmoronaron las viejas teorías y las absurdas hipótesis. Perdida ya toda inocencia, inmersa en un profundo y constante cambio, siento que las arañas de la memoria gozan de impunidad para cubrir los recuerdos de lo malo y de lo peor, aunque ello conlleve olvidar también lo que me hizo cambiar.

Cuán difícil es priorizar nuestra existencia en cortes de 20 seg.

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